De la misma manera en que vivimos; moriremos.
¿Algún cambio? Todos indeseables, incontrolables e inherentes a nuestro ser.
Aún así, el asunto se torna sombrío...
Estamos llenos de inconformidad, de nuestro cuerpo sobresale la toxicidad.
Tenemos veneno y antídoto a la vez.
Recurrimos a nuestras debilidades y luego nos recuperamos en un abrir y cerrar de ojos.
Para luego recaer y probar del mismo néctar tóxico.
Corre por nuestra sangre y emana de nuestra alma.
No hay nada que hacer.
Solo queda seguir...
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